Porque no sólo de rol vive el hombre (¿...o tal vez sí?), nuestro Círculo Hermético del Tupperware, haciendo caso omiso de su hermetismo y sus antiguos prejuicios hacia el minúsculo (ja-ja) mundo de los juegos de estrategia, se inicia en el arte de colorear muñequitos, o como decimos en nuestra jerga friki para parecer mayores, el arte de pintar miniaturas.
De ese primer intento nace Hacha Joe, el leñador de humor volátil cuyo nombre inhibe la necesidad de cualquier descripción. Con un mapa hexagonal y unos cuantos niveles de dungeon autogenerados en el tupper, el Círculo disfrutó de un idílico verano en la Costa Daurada, despedazando inmundas criaturas junto a Joe Hacha y Falanges entre baño y baño.
Queda claro que el próximo arte en el que debería iniciarse el Círculo Hermético del Tupperware es el de la fotografía.
De ese primer intento nace Hacha Joe, el leñador de humor volátil cuyo nombre inhibe la necesidad de cualquier descripción. Con un mapa hexagonal y unos cuantos niveles de dungeon autogenerados en el tupper, el Círculo disfrutó de un idílico verano en la Costa Daurada, despedazando inmundas criaturas junto a Joe Hacha y Falanges entre baño y baño.
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Queda claro que el próximo arte en el que debería iniciarse el Círculo Hermético del Tupperware es el de la fotografía.

